Un niño de entre los 4 a los 12 años que siente miedo recurrente, inquietud respecto al otro, terrores nocturnos o rabietas continuas, agresividad constante, está indicando que no está alcanzado un normal desarrollo psíquico.

Es preciso diferenciar si el síntoma corresponde a una infancia normal o corresponde a una situación de conflicto que necesita ser tratada para mantener el equilibrio psíquico posterior.

Un niño muy nervioso no tiene porqué padecer TDAH, puede ser la manifestación de una tristeza que naturalmente no sabe expresar, o puede ser que encubra miedos adaptativos a situaciones nuevas, o puede ser una dificultad para elaborar una separación, celos etc. queriendo mostrar con esto que cada síntoma tiene un significado particular en cada niño, debiendo ser mirado atenta y profundamente para poder discernir sobre la normalidad del síntoma o la patología y poder con ello ayudarle.

Los síntomas en los niños deben ser escuchados por nimios que parezcan. En la terapia de juego el niño proyectará estos síntomas, sus angustias y conflictos, sin necesidad de ser expresados como lo haría un adulto mediante la palabra.

 

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